domingo, 6 de agosto de 2017

"Gorda o delgada me resbala" una oda hacía mi cuerpo.

Que si patas de gallos, piel de naranja, raíces, que si estrías, y mil bobadas más que el heteropatriarcado me intenta meter en la cabeza, cuando yo lucho día a día por amar mi cuerpo... Todos esos adjetivos que me dicen no se dan cuenta que están relacionados con la naturaleza, porque mi cuerpo es sabio y si por algo me ocurren las cosas es porque él sabe lo que necesito.

Puede que simplemente tenga que detenerme un instante a mirarme en el espejo y decirme: me amo, me quiero tal y como soy, y gorda o delgada, me resbala.
Puede que simplemente necesite un poco de calma, de ignorar todo lo que me dicen por la calle, lo que me dice mi familia e incluso amigxs y decir una vez más: me amo.
Porque puede, y sólo puede, que yo no esté provocando a nadie por mi forma de vestir ni por mi cuerpo, simplemente puede, y repito, solo puede que no interfiera la medida de mi cuerpo con la forma en la que me visto.

Y seas hombre, mujer, trans o lo que quieras ser, simplemente sé feliz tal y como eres y con el cuerpo que tienes (o has elegido tener) porque recuerda que la forma en la que te vistes no te condiciona socialmente: ni estás pidiendo guerra, ni estás provocando ni nada por el estilo.

Lo que quiero decir con este escrito, es que el tipo de  cuerpo que tengas no tiene, nunca, que interferir en el tipo de ropa que te pongas... Y os preguntaréis ¿Qué tiene que ver el feminismo con todo esto?
Pues es muy fácil: gracias a él, hemos conseguido que entre otras cosas, no sólo yo, sino miles de personas piensen de manera similar a la mía. Saben que son libres de hacer, decir, vestir y sentir como quieran, sin hacer daño a nadie.

Este escrito va dirigido al colectivo colombine huelva

sábado, 26 de noviembre de 2016

Confesiones de una bulímica.

Escribir esto no es fácil, pero aquí estoy yo, una vez mas lanzándome a la piscina, sin saber ciertamente quien leerá esto y cual será su reacción. Pero vayamos por partes:
Lo primero de todo es ¿Qué me llevó a todo esto? ¿A odiarme tanto que hace que me quiera autodestruir cada minuto? ¿A querer desaparecer? A lo que yo respondo ¿Desde cuándo soy así? ¿Desde cuándo me odio tanto y por qué quiero autodestruirme?

Todo empieza en mi niñez, aun recuerdo con 6 años cuando mi padre me fue a coger en brazos y pensé "¡Oh dios mio! Si peso muchísimo, se va a romper la espalda" ¿Es justo que una niña de 6 años piense eso? Yo creo que no... Y en este caso, se debe a que mi familia siempre me recordaba lo "gorda" que estaba y que tenía que adelgazar si quería ser bonita.
Y sinceramente os pregunto ¿Para qué coño quiere ser bonita una niña de 6 años sino es feliz?
Lo peor de todo es que ese sentimiento de culpa cada vez que comía algo que "no debía" creía a la vez que yo...No era suficiente con el pánico que le tenía a mi propio cuerpo y a mi propio peso, sino que mi familia se encargaba de controlar todo lo que comía y no dudaba en avergonzarme cuando comía "de más" o "algo que no debía"

Pero por otra parte, y no le voy a otorgar todo a mi familia, que sé que hacían lo que creían mejor para mi, recordar que dicen que los niñxs son crueles por naturaleza: yo era el patito fea, lo tenía todo, gorda, con gafas y empollona, la típica pringada, vamos.
Aún me recuerdo a mi en bañador, girarme y que todos los niños me dijeran lo horrible que era mi culo y mi barriga... Son pequeños detalles que nunca se me olvidarán y que han marcado hasta el día de hoy.

Y ahora pasamos a hace unos años, cuando al no aguantar más toda la presión de no caber en una 38, de mi familia, de la gente de la calle, de los conocidos que me decían que no comiese tanto en las fiesta, empecé a darme atracones y vomitar todo.

Al principio creía que lo tenía controlado, que sólo lo haría cuando me diese atracones; pero luego me fui a vivir sola y todos mis esfuerzos por estar en equilibrio con los vómitos se desmoronaron; empecé a vomitar todo lo que comía hasta el punto de ver comida me daban nauseas; mi cuerpo dejó de admitir solidos y me alimenté durante meses con batidos de proteinas.
Si tenía que comer a la fuerza porque estaba con amigos, fingía naturalidad y luego iba directamente al baño no fuese que engirdase algo.

Y es que joder, la sensación de vomitar, del mareo, me hacía sentir libre... Y desgraciadamente me sigue haciendo sentir libre, Me siento como una yonkie.

Y hasta aquí el primer capítulo de las confesiones de una bulímica; espero dentro de un tiempo escribir la segunda parte y decir que ya estoy curada.

jueves, 10 de noviembre de 2016

El sexo: el nuevo opio del Pueblo.

Hasta hace relativamente poco, el sexo era un tema tabú en nuestra sociedad por cuestiones ideológicas y religiosas. Tener sexo fuera del matrimonio o bien dentro de lo que se escapaba de la normalidad (es decir, hombre con mujer) era señalado y recriminado hasta el punto de poder terminar en la cárcel o en los peores casos, en la muerte.
Pues bien, para afinar un poco más, hablemos de España, tierra que estuvo gobernada durante décadas por fascistas los cuales seguían el credo católico, por lo que para ellos el sexo era una monstruosidad...Pero de repente, España volvió a tener "libertad", se hallaba en un marco de incertidumbres, de cambios, de transición, y entonces el sexo volvió a estar patente, de forma pública en la sociedad por revistas y películas que durante la dictadura estaban completamente prohibidas.

Lo que ocurrió con este boom del sexo fue básicamente que la gente se obsesionó, y las grandes empresas vieron ahí una oportunidad sin igual: controlar a las personas mediante el sexo ¿Y como hacer esto? Sexualizando absolutamente todo. Haciendo que lo que no era sexual se convirtiera en ello: comenzaron a meter en la publicidad mensajes subliminales sexuales; también sexualizaron algo tan básico y a la vez importante para la vida como el pecho y para ser más específicos el pezón femenino.

Frases como "Si no follas no eres un hombre" "Las tias son unas guarras, si te dicen que no significa sí" "No seas un maricón, folla con una tia buena"
Y de la noche al día, las mujeres, una vez más, se convirtieron en un objeto sexual que sólo servía para una cosa: satisfacer a los hombres alienados por esta nueva religión del sexo y la lujuria.
Las industrias del porno y la trata de blanca se dispararon: tenías que ser un macho, un hombre alfa.

Y lo más triste es que esto sucedió en todo el mundo...Y no me juzguéis y creáis que estoy en contra de la pornografía y de la prostitución (es más, yo me dedico al softporn) lo único que quiero hacer con este escrito que os deis cuenta de lo alienados que estamos sin darnos cuenta por algo que es primario para nosotrxs...De como hemos pasado de hacer algo a escondidas a gritarlo a los 4 vientos por la alienación, por intentar sobresalir de algún modo de todo esto sin darnos cuenta de que es precisamente lo que las grandes multinacionales quieren.

Podemos encontrar este modo de alineación y sexualizacion en cualquier parte: en la moda, desfiles, en las revistas, en programas de televisión, en los nombrados anuncios en discotecas donde sólo las chicas entran gratis... E incluso esta sexualización afecta a las persons más pequeñas, como los sujetadores y bikinis con relleno para niñxs de 6 años... ¿No es ridículo y a la vez triste como el sexo se ha convertido lo han convertido en algo tan machista?
Concurso de belleza donde las niñas visten como personas mayores y se sexualizan por ello, niñas que se ponen mini faldas y dicen que se tapen porque son demasiado pequeñas, sexualizando así su cuerpo...

Y podría seguir y no parar, pero os hago unas preguntas para terminar ¿Por qué es tan importante hoy el sexo? ¿Por qué sino mantienes relaciones eres un perdedor? ¿Por qué tienes que mantener obligatoriamente relaciones con tu pareja? ¿Por qué sino lo haces la gente creerá que no lx quieres?